
En el último tiempo me preguntan bastante seguido si me adapté a jugar con Abreu. Me parece que estoy en una época en la que no tengo que demostrar nada. He jugado con otros 9 de área, como hasta no hace mucho con Farías... No pasa tanto por cómo se denomine a un jugador, si es de área, mediapunta, extremo, sino por su inteligencia, sus movimientos y la colaboración mutua".
Radamel Falcao habla con voz pausada, pura calma, con la sensación de seguridad propia de un futbolista que subió muchos, casi todos los escalones en la tabla de preferencias de un técnico. Porque pasó de suplente en los papeles a titular en la práctica. Diego Simeone lo absorbió como una pieza fundamental para este River. Y el colombiano, aunque con certeza no se sienta completamente cómodo, destaca que la predisposición está por encima de los nombres.
Y entonces traslada ese punto de vista a una situación con la que River tendrá que lidiar en la visita a Vélez, en el choque frente a Universidad Católica por la Libertadores y, tal vez, en el encuentro contra Arsenal. "¿Cómo haremos para jugar sin Ortega? Hay que acostumbrarse.
Nadie desconoce la calidad de un jugador como Ariel, pero el plantel tiene que estar capacitado para reemplazarlo y estoy convencido de que lo podemos suplantar", avisa el hombre que el viernes previo al empate frente a Racing se mostró como uno de los oradores en el multitudinario encuentro que el predicador Luis Palau realizó en pleno Obelisco. Falcao sostiene que River no deberá rezar para que una cura milagrosa sane en tiempo récord a esa distensión en la cara posterior del muslo izquierdo que sufre el Burrito. Y aunque evita inmiscuirse en cuestiones tácticas, sus palabras suenan convencidas: "Hay futbolistas de calidad. Claro que uno siempre quisiera tener a Ortega en el equipo, por lo que transmite. Pero los que entremos, debemos dar el máximo, porque enfrente estará Vélez, que es uno de los punteros".
Será el turno, ahora, de que Radamel destaque "la tranquilidad que tenemos por haber ganado un par de partidos y posicionarnos en el lote de los punteros", de que encuentre similitudes entre River y Vélez "porque los dos salimos a buscar los partidos, y eso pinta como atractivo a este encuentro" y de que el delantero explique algunos detalles del acuerdo que le permitirá jugar la revancha frente a Católica, el miércoles que viene: "Con el cuerpo técnico de Colombia se consensuó que no me citaran para este partido, aunque sí tendré que viajar en el mes de abril a un amistoso frente a Venezuela, aunque no se trate de una fecha FIFA".
De lo que se trata, más inmediato, es de que el funcionamiento en Liniers disimule la ausencia de Ortega. Hace poco, muy poco, Simeone recordó que "me gusta que haya varios conductores, y no uno solo, porque cuando está ausente por lesión o suspensión, el equipo lo siente". La sentencia del Cholo gana actualidad. No parece sencillo. Pero atención: en la única ocasión en la que River encaró un partido sin el Burrito, mostró un notorio poder de fuego. Fue en el 3-2 ante San Martín de San Juan, mientras el partido no fue diluvio, y se presentó con Alexis Sánchez, Falcao y Buonanotte como el tridente que tiene como función básica la de alimentar al hombre-faro, hasta acá personificado en Sebastián Abreu. Justamente, casi un espejo de lo que Simeone planteará en Liniers, aunque se mantiene la duda sobre si el chileno o Rosales se ubicarán por el sector derecho.