
Nunca gambeteó entre las piedras, pero vivió en primera persona lo que es encontrarse con obstáculos de todo tamaño. Grandes, medianos y pequeños, como su singular físico. Y se sobrepuso a todos. No lo vendieron a Europa, nunca jugó en la Selección Mayor, no tuvo la oportunidad de salir campeón. Pero Diego Buonanotte sabe lo que es pelearla desde abajo. Por eso, mientras muchos lamentan la ausencia de Alexis Sánchez para el partido que prácticamente puede asegurarle a River el pase a la próxima fase de la Copa Libertadores, Diego Buonanotte saca pecho. Se ilusiona, se embala con repetir ante la Católica todo lo bueno que mostró ante Vélez y habla. "Estoy contento por este momento", dice. "Creo que voy aprendiendo un montón de cosas", cuenta. Y con sólo sugerírselo, acepta que cada día se siente más cómodo en este River y que va en camino a ser un jugador más grande más allá del sistema métrico... "En el verano, cuando llegó el Cholo y me empezó a poner sobre la izquierda, bien abierto, no entendía mucho lo que quería, pero de a poquito le voy encontrando el ritmo, le voy tomando el gustito. Y me siento bárbaro", explica el Niño... Fantasía.
Sacrificio, lucha, roce, marca... Muchos eran los conceptos que le resultaban ajenos hasta hace pocos meses. Acostumbrado a dar el último pase, a moverse libre y casi sin obligaciones, el Enano debió cambiar bastante el chip para ganarse un lugar entre los 11. Pero hoy, más allá de las ausencias, parece haberlo logrado. O al menos puede pelearlo de igual a igual, ya que no le hace falta demasiado esfuerzo para enumerar lo que pretende Simeone de él. "En la mitad de la cancha tengo que jugar a un toque. Sin complicarme. Y cuando recibo más adelante, jugármela en el mano a mano, intentar gambetear porque ahí me pueden hacer un foul, puedo tirar un centro o patear al arco", explica. Y sigue: "También tengo que volver, ocupar posiciones defensivas. Y creo que se vio en los 13 minutos que completamos contra San Martín de San Juan. Esa tarde hasta rechacé tres pelotas. Son cosas nuevas, que me van a servir en el futuro. Esto es largo. Arranqué de suplente, ahora estoy jugando, pero sé que soy uno más. El Cholo me enseña y eso me conviene como futbolista, para mi carrera".
Admirador de Messi y de Ronaldinho, aunque sin contar a sus compañeros del fútbol argentino "el que más me gusta es D'Alessandro", al pibe de la santafesina Teodelina no le pesa cargar con la responsabilidad de tener que disimular la ausencia del chileno Sánchez ante la Universidad Católica. A los 19 años, los mismos que el Niño Maravilla, el Enano confía a muerte en él mismo y en el poder del equipo para seguir camino en la Libertadores. "Alexis es un jugador muy importante. Pero por suerte River tiene varios futbolistas de mucha calidad", argumenta. Y casi al pasar, levanta la bandera de los chiquitos. "Cuando uno es así, hay que aprovechar virtudes y algunas cositas más... Puede haber temores por el tema de las patadas, pero a mí no me asustan. Y además hasta ahora tampoco me tocó recibir ninguna brava".